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jueves, 29 de enero de 2015

UN CUENTO PARA AYUDAR A LOS NIÑOS QUE TIENE MIEDO A DORMIR

EL MIEDO ES SUAVE Y BLANDITO



Marina era una niña que tenía mucho miedo de la oscuridad. Al apagarse la luz, todas las cosas y sombras le parecían los más temibles monstruos. Y aunque sus papás le explicaban cada día con mucha paciencia que aquello no eran monstruos, y ella les entendía, no dejaba de sentir un miedo atroz.
Un día recibieron en casa la visita de la tía Valeria. Era una mujer increíble, famosísima por su valentía y por haber hecho miles de viajes y vivido cientos de aventuras, de las que incluso habían hecho libros y películas. Marina, con ganas de vencer el miedo, le preguntó a su tía cómo era tan valiente, y si alguna vez había se había asustado.
- Muchísimas veces, Marina. Recuerdo cuando era pequeña y tenía un miedo terrible a la oscuridad. No podía quedarme a oscuras ni un momento.
La niña se emocionó muchísimo; ¿cómo era posible que alguien tan valiente pudiera haber tenido miedo a la oscuridad?
- Te contaré un secreto, Marina. Quienes me ensañaron a ser valiente fueron unos niños ciegos. Ellos no pueden ver, así que si no hubieran descubierto el secreto de no tener miedo a la oscuridad, estarían siempre asustadísimos.
- ¡Es verdad! -dijo Marina, muy interesada- ¿me cuentas ese secreto?
- ¡Claro! su secreto es cambiar de ojos. Como ellos no pueden ver, sus ojos son sus manos. Lo único que tienes que hacer para vencer el miedo a la oscuridad es hacer como ellos, cerrar los ojos de la cara y usar los de las manos. Te propongo un trato: esta noche, cuando vayas a dormir y apagues la luz, si hay algo que te dé miedo cierra los ojos, levántate con cuidado, y trata de ver qué es lo que te daba miedo con los ojos de tus manos... y mañana me cuentas cómo es el miedo.
Marina aceptó, algo preocupada. Sabía que tendría que ser valiente para cerrar los ojos y tocar aquello que le asustaba, pero estaba dispuesta a probarlo, porque ya era muy mayor, así que no protestó ni un pelín cuando sus padres la acostaron, y ella misma apagó la luz. Al poco rato, sintió miedo de una de las sombras en la habitación, y haciendo caso del consejo de la tía Valeria, cerró los ojos de la cara y abrió los de las manos, y con mucho valor fue a tocar aquella sombra misteriosa...

A la mañana siguiente, Marina llegó corriendo a la cocina, con una gran sonrisa, y cantando. "¡el miedo es blandito y suave!... ¡es mi osito de peluche!"

miércoles, 28 de enero de 2015

Baldosas Amarillas ya tiene web ¡Visítala!!



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SEÑALES DE ALARMA EN NIÑOS DE 0 A 24 MESES

Existen varios indicadores que debemos tener en cuenta para pensar que el desarrollo de un niño entre el nacimiento y los 24 meses no es el adecuado.


Si detectamos en un niño dos de estas señales de forma reiterada es necesario consultar con un especialista para descartar cualquier posible alteración en el desarrollo.

No es nada fácil para los padres pensar que su hijo puede presentar algún problema, pero lo más importante en estos casos es poder detectarlo a tiempo. Los primeros años de la vida de un niño es la época de mayor plasticidad cerebral, es decir, donde se pueden producir y estabilizar los aprendizaje más importantes y básicos a lo largo de su vida. 

ADAPTACIÓN SOCIAL

  • No establece contacto visual con el adulto.
  • No mira conjuntamente con un adulto a un elemento o lugar que se le indica.
  • Llora sin aparente razón.
  • Cuando llora le cuesta mucho calmarse.
  • No presenta sonrisa social.
  • No tiene interés en actuar socialmente.
  • No demanda atención por parte del adulto.
  • Rehuye el contacto físico.
  • Se pone rígido cuando le cogen en brazos.
  • No señala objetos.
  • No tiene coordinación mirada-gesto-vocalización a la hora de comunicar.

JUEGO

  • No imita acciones con objetos
  • Se queda mirando un objeto durante periodos largos.
  • Explora objetos de forma repetitiva.
  • Juega de manera inusual: apila objetos, los da la vuelta, los pone en fila…

LENGUAJE Y COMUNICACIÓN

  • No busca un objeto que se le ha caído o que se ha escondido (6 meses).
  • No tiene balbuceo social recíproco.
  • No comprende la indicación “ven aquí” (12 meses).
  • Repite palabras o hace sonidos extraños (14 meses)
  • Tiene un tono de voz inusual, como el de los dibujos animados.

FUNCIONES SENSORIALES O MOTORAS

  • Fijación visual atípica: luz, cosas que se mueven…
  • No reacciona a estímulos auditivos.
  • Se pega al oído cosas que tengan un sonido determinado.
  • Le molesta la presión sobre su cuerpo (silla, brazos, manta…)
  • Llora cuando le bañan.
  • Le molesta que le cojan en brazos.
  • Tiene un nivel de actividad muy bajo o muy alto.
  • Retraso en la motricidad.
  • presenta conductas motoras repetitivas (estereotipias).

OTROS ASPECTOS A TENER EN CUENTA

  • No gatea
  • No puede permanecer de pie con ayuda.
  • No busca las cosas que ve esconder.
  • No dice palabras sencillas como mamá o papá.
  • No aprende a usar gestos como saludar con la mano o mover la cabeza.
  • No señala cosas.
  • Pierde habilidades que ya había adquirido en etapas anteriores.

jueves, 22 de enero de 2015

¿Qué podemos hacer cuándo los niños se chupan el dedo?

CÓMO CONSEGUIR QUE LOS NIÑOS DEJEN DE CHUPARSE EL DEDO


·         La conducta de chuparse el dedo suele ser algo normal en niños de hasta dos años y medio aproximadamente, ya que es un reflejo instintivo que forma parte de su vida desde las 13 semanas de gestación.



  • Si el niño es menor de dos años, vamos a tener paciencia y dejar que esta conducta se vaya extinguiendo a medida que pase el tiempo o seguir las pautas que no requieran un grado alto de comprensión por parte del niño.
  • Si comienzan a salirle heridas en el dedo, puedes tapárselo con una gasa o tirita en los momentos donde el niño esté más ocioso.
  • Intenta detectar en qué momento el niño se chupa el dedo, si lo hace cuando tiene hambre, sueño, mientras ve la televisión, cuando se encuentra aburrido, de este modo será más fácil asociar con qué tipo de placer o situación relaciona el acto.
  • Si notas que el niño se chupa el dedo cuando está aburrido o inactivo, intenta entonces mantener sus manos ocupadas, dale algún juguete o actividad para realizar, mientras más tareas recreativas tenga más rápido irá olvidando esa asociación dedo/aburrimiento.
  • Nunca utilices los gritos o la violencia para evitar que el niño continúe con este hábito, esto solo conseguirá asustarlo y volverlo temeroso, es importante que le expliques que los niños grandes no hacen eso y que además puede ser malo para su dentadura.
  • Proponle un juego para que deje de chupar dedo en el que exista un sistema de recompensas cada vez que lo consiga, de este modo se sentirá incentivado a dejar el hábito (a partir de 3 años).
  • Si tu niño es mayor de cuatro años ya podrás preguntarle directamente por que le gusta chuparse el dedo. Algunos niños tienen este hábito porque se sienten inseguros o temerosos, si es así es importante reforzar su autoestima.
  • Con el tiempo, tu trabajo y el tiempo que pasa en el colegio notarás que tu pequeño comenzará a chuparse el dedo solo en la intimidad, quizá para dormirse, o mientras ve televisión. De este modo irá poco a poco abandonando el acto hasta que se convierta en etapa superada.
  • Si notas que el paladar del pequeño ha comenzado a sufrir debido a este hábito es importante que acudas a un especialista.