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lunes, 16 de febrero de 2015

VAMOS A CONTAR UN CUENTO...


Isabel Agërra, en su libro "Chiquitines" hace una reflexión muy importante sobre los cuentos y el significado que tienen para los niños tanto el cuento como el cuentacuentos:
"La primera persona que, con magia, ilusión, etc, les hace vivir un cuentecito, se convierte en alguien tan importante para los pequeños que, cualquier batalla que en contra se quiera propugnar, hay que darla por perdida..."

Para los más pequeños, un cuento, es cualquier cosa que se les cuente, con tal de que, al narrarla, se les haga vivir, sentir y hasta ver de todas las formas posibles.

Pedagógicamente es importante que desde los primeros años los niños se acostumbren a escuchar cuentos, pero no vale cualquier cuento, es necesario saber elegir el tema y el vocabulario adecuado para cada niño.

En términos generales, podemos decir que los cuentos deben ser significativos, breves, de vocabulario usual y rico en imágenes.

¿Qué objetivos queremos alcanzar contando un cuento?

- Fomentar la expresión oral.
- Promover psicomotricidad y animación.
- Desarrollar la imaginación y la creatividad.
- Facilitar el desarrollo de la memoria.
- Promover valores.
- Desarrollar la capacidad de observación y atención.
- Aprender a resolver problemas cotidianos.
- Promover comunicación y aceptación.
- Y muchos más...

¿Cómo seleccionamos el cuento más adecuado?

Hay que tener en cuenta de que no todo vale para leer a los niños. Algunas pautas de elección de cuentos elementales son las siguientes:

- Buscar cuentecitos muy breves, con cuyos personajes los niños se sientan identidicados o identifiquen a amigos o miembros de la familia.
- Busca que la narración transcurra en escenarios conocidos para los niños, de forma que puedan imaginarla.
- Busca un vocabulario que sea el usual para los niños, pero introduce poco a poco palabras nuevas para aumentar su vocabulario.
- Trata de que el contenido sea sencillo, fácil de captar por los pequeños, evitando las descripciones largar y priorizando los diálogos.
- Ten habilidad para que el final del cuento sea siempre algo sorprendente, pero del agrado de los niños, es decir, que coincida con lo que ellos esperan.

Y cuando hemos elegido el cuento... ¿Cómo lo leemos?

El acto de leer o contar un cuento es muy importante, hay que tener en cuenta ciertos conocimientos de los niños para hacerlo de una forma productiva.
- Los niños pequeños se van a creer todo lo que los adultos les digamos, es decir, que si yo les digo que mi mano habla, se van a creer que es así. Por eso, un buen recurso para acompañar a la narración es la utilización de gestos, escenificaciones, etc, durante el transcurso de su lectura.
- Otro recurso muy útil es que el narrador trate de ir dibujando el cuento a medida que lo lee.
- En las narraciones para niños pequeños no debe haber muchos personajes, de forma que puedan reconocerlos y no olvidarlos.
- Hay que evitar todo lo que pueda provocar miedos o malos recuerdos.
- Se pueden utilizar viñetas o secuencias lógicas para acompañar a los cuentos.
- A partir de una imagen podemos tratar de que los niños inventen sus propias historietas.
- Utilizar onomatopeyas o efectos sonoros para acompañar a los cuentos.
- Cuentos mímicos o motores, acompañamos la narración con movimientos.
- No podemos olvidar las tradicionales marionetas que nos servirán para acompañar los diálogos de los personajes y contextualizar la historia.


¿QUE PUEDE HACER LA FAMILIA ANTE LOS CELOS INFANTILES?



¿QUÉ SON LOS CELOS?

Los celos, son un estado afectivo caracterizado por el miedo a perder o ver reducidos el cariño y la atención de alguien querido. En un sentido estricto, se entiende, como el sentimiento producido por el temor de que la persona amada prefiera a otra, frecuentemente, este sentimiento va acompañado de envidia.

CAUSAS DE LOS CELOS INFANTILES

Los celos infantiles pueden tener su origen en una o varias causas:
- Los privilegios que se otorgan a los hijos según el lugar que ocupan el al familia
- El momento evolutivo del hermano cuando aparece el hermanito “nuevo”.
- La preferencia de los padres ante un nuevo hijo de sexo diferente.
- Las características distintivas de los hermanos.
- La dependencia afectiva del hijo con uno de os cónyuges.
- El nivel de sensibilidad de los hijos.


 MANIFESTACIONES MÁS FRECUENTES

Los niños celosos pueden manifestar una o varias conductas de las expuestas a continuación:
- Signos de infelicidad y/o frustración: llanto, tristeza…
- Negativismo: responder con un NO a propuestas que antes aceptaba
- Cambios en el desarrollo del lenguaje: lenguaje infantilizado, tartamudeo.
- Escaso apetito.
- Sueño irregular.
- Cambio de estado de ánimo sin causa aparente.
- Manifestaciones de tipo orgánico (en casos extremos): vómito, mareo…
- Conductas desafiantes ante el padre, madre u otros familiares.

CÓMO PREVENIR LOS CELOS

- El clima familiar es muy importante, debe predominar el amor y la confianza.
- Propiciar afecto y compartir con los hijos todos los acontecimientos haciéndoles partícipes de proyectos comunes, ilusiones, valores de la propia familia, etc.
- Habituarles a compartir las responsabilidades diarias.
- Promover juegos donde tomen parte todos los miembros de la familia.
- Favorecer las tertulias y sobremesas donde se cementen anécdotas, historias familiares… y donde se dé la oportunidad de participar a todos los hijos.
- Enseñarles a pedir por favor, a dar las gracias y a pedir perdón.
- Propiciar una autoridad en la familia que por una parte proteja, oriente, ayude y estimule  y por otra parte que exige límites claros y adecuados.

 ¿QUÉ DEBEMOS EVITAR?

- Los gritos y las descalificaciones.
- Dedicar demasiada atención a los hermanos en presencia del niño celoso.
- Privilegios a unos hijos frente a otros.
- Manifestaciones de afectos que puedan ser vividas por el niño como un auténtico agravio comparativo.
- No manifestar, no siquiera de broma, las preferencias por este hijo o aquel.
- Comparaciones entre los diferentes hijos.
- Atenciones y recompensas al “chivato”.
- Comentarios de vecinos, amigos y familiares haciendo comparaciones sobre vuestros hijos.
- Que el hijo mayor deba asumir en todo momento la responsabilidad del cuidado del hijo menor.
- La competitividad entre los hermanos.
- Tomar en cuenta las conductas propias de edades evolutivas inferiores.

¿QUÉ DEBEMOS HACER?

- Observar aquellas manifestaciones espontáneas de los celos: envidia, comparaciones, burlas, críticas, agresividad… y corregirlas de inmediato sin darles excesiva importancia.
- Fomentar la cooperación entre hermanos en las tareas de la casa, recados…
- Tratar con afecto y atención frecuentes a tus hijos para que perciban que son queridos.
- Favorecer el juego con todos los hijos.
- Promover un clima de sosiego y tranquilidad en todos los momentos posibles.
- Adaptarnos a la forma de ser de cada niño, tratando a cada uno en función de sus necesidades y características...
- Analizar entre los adultos las posibles causas de los celos y las distintas soluciones.
- Explicar al niño que vale no por el cariño que vosotros le dais, sino por una serie de cualidades  y valores suyos propios.
- Hacerles sentirse queridos y apreciados mediante planes de excursiones, estando a su lado, participando en sus aficiones.
- Emplear todo el tiempo que sea preciso  para que su hijo entienda que no ha sido “desplazado” por su hermano, sino que ahora ocupa un lugar más importante por ser más responsable que el que ocupaba hasta el momento.
- Educar a los hijos en el control de sus emociones: aprender a soportar pequeñas frustraciones, alegrarse del éxito de los demás, enseñarles a aceptar sus dificultades con optimismo...
- Respetar la autoridad el padre y la madre y admitir los límites establecidos en la familia.
- Respetar el espacio de juego e intimidad de cada hijo.
- Estimular a los niños para que expresen los que sienten con libertad y puedan compartir tristezas y alegrías.

CÓMO AYUDAR A LOS NIÑOS A SUPERAR SUS TEMORES



   Qué hacer si el niño tiene miedo

·         Primero, identificar lo que produce miedo.
·         Hablar sobre las cosas que le causan temor, que se sienta escuchado
·         Tener un talante comprensivo. Procurar que no se sienta avergonzado ni regañado. 
·         Transmitirle seguridad y confianza, siempre con un tono relajado. 
·         Alentarle a que se enfrente a sus temores de forma gradual, aunque al principio sea con nuestra ayuda, sin forzarlos y elogiando sus conductas valerosas. 
·         Fomentar su autoestima y autonomía. 
·         Enseñarle maneras de contrarrestar la ansiedad: escuchar música, relajarse, o actividades que le mantengan ocupado (contar fichas, enumerar comidas favoritas). 
·         Concederle algún poder sobre la situación (encender una pequeña luz, tener una pequeña mascota). 
·         Dar ejemplo, de forma que tenga en nosotros un modelo adecuado de superación. 
·         Ofrecer al niño una visión positiva del mundo. Hay que enseñarle a no preocuparse excesivamente por las cosas y a encontrar soluciones a los problemas que le surjan. 
·         Mucho humor. Un buen antídoto contra el miedo es transformar aspectos aterradores en características graciosas mediante dibujos y bromas.




  Qué NO hacer si el niño tiene miedo

·         No se debe ignorar el miedo. Frases del tipo no te asustes, no tienes motivo” o “tienes que ser valiente” le hacen sentirse incomprendido y solo ante el peligro, ya que si sus padres niegan su miedo, seguramente no le van a poder ayudar a superarlo. 
·         Tampoco hay que reaccionar de forma exagerada. El niño puede ver en ello más atención y concesiones de las normales, que le libran de tareas y obligaciones, reforzando accidentalmente los temores. 
·         No burlarnos del niño, ni regañarle. La ridiculización no le hace menos miedoso, solo merma la confianza en sí mismo y hace que trate de ocultar su miedo. 
·         No evitarle los objetos y hechos que teme, ya que así supera momentáneamente el miedo, pero no le ayuda a vencerlo definitivamente. 
·         Permitir al niño dormir en la cama con los padres debe ser algo muy excepcional, como motivo de fiesta, pero nunca como medio para solucionar el problema. 
·         No mentir al niño. La información sobre un hecho que le sobrepasa (por ejemplo, vacunarse) le puede ayudar a controlarlo. Simplemente hay que explicarle las cosas de manera sencilla para que las pueda entender. 
·         Si son niños especialmente temerosos, evitar las historias de ogros, fantasmas o brujas, o actividades que puedan asustarlos (películas de miedo, sustos...), sobre todo antes de irse a dormir. 
·         No transmitirles nuestros temores personales.


martes, 3 de febrero de 2015

Yoga para peques

Han llegado hasta mi correo estas imágenes y me ha parecido genial compartirlo, el Yoga... algo para lo que los adultos necesitamos crear ese espacio... ese momento de relajación.
Pues ahí os dejo unas estrategias para poder realizarlo los los niños.
¡Si lo ponéis en práctica contadme la experiencia!



¿Cómo podemos educar en Inteligencia Emocional?

La inteligencia emocional es un conjunto de habilidades psicológicas que permiten apreciar y expresar de manera equilibrada nuestras propias emociones, entender las de los demás, y utilizar esta información para guiar nuestra forma de pensar y nuestro comportamiento.

Los fundamentos que establecen la base de la inteligencia emocional de una persona son los siguientes:

Las emociones se aprenden a gestionar en familia.

Es fundamental:

- Lo que decimos a los niños.
- Lo que hacemos con los niños.
- Cómo manejamos nuestros propios sentimientos.
- Que emociones y sentimientos perciben los niños.
- Qué emociones y sentimientos se manifiestan en la relación de pareja.

Éstas son las bases para establecer una buena inteligencia emocional en los niños, pero también existen unos "contraconsejos" que nunca debemos olvidar. Ahí os los dejo: